

La nueva película de David O. Russel deja a un lado los golpes de
su predecesora The Fighter (2010),
pero posee varios puntos en común con ella. Lejos de su empaque de comedia
romántica, Silver Linning Playbook es
un film que habla acerca de personajes caóticos, perdidos en situaciones
difíciles y cómo a pesar de ello siempre se puede conseguir El lado bueno de las cosas (como la
tradujeron acá). Un tipo de historia que podría caer fácilmente en el cliché o
en el sermón de auto ayuda edulcorado, sobrepasa varios lugares comunes, nos
golpea con escenas rudas y sabe cuándo hacernos bajar la guardia para robarnos
una sonrisa. Silver Linning Playbookes de ese tipo de películas que hace que nos reconciliemos con la vida y nos
alegran el día.
La historia comienza cuando Pat (Bradley Cooper) sale de una
institución mental en la que fue recluido cuando casi mata a golpes al amante
de su esposa al encontrarlo con ella en la ducha. Lentamente, Pat comienza a
vivir un proceso de adaptación en su hogar junto con su padre el Señor Pat
(Robert De Niro), un obsesivo compulsivo que vive en función a su equipo de
fútbol preferido, y con Dolores (Jacki Weaver) una madre que no sabe cómo
lidiar con su esposo alineado y su hijo bipolar. Durante una cena entre amigos,
Pat conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence), una chica viuda y con problemas de
conducta como él. Ambos iniciarán una extraña amistad donde Pat accederá a
bailar con ella en un concurso para que así Tiffany pueda ponerlo en contacto
con su esposa (quien, por razones obvias, no desea verlo). En el ínterin
aparece una galería de personajes exóticos como Danny (Chris Tucker), un
compañero de clínica de Pat que a pesar de su adicción a las meta anfetaminas
resulta ser el más amable y simpático de todos, o el Dr. Patel (Anupam Kher) el
psicólogo de Pat que lo trata de forma atípica.
Silver Linning Playbook tiene un ritmo trepidante, muy lejano al de la típica comedia. La
edición violenta y los movimientos bruscos de cámara en mano hacen que la
película sea visualmente muy abrumadora. Al principio cansa, luego entiendes
que la vida de los personajes y las situaciones que ocurren son así:
aceleradas, erráticas y fuertes. Su ritmo es encomiable y te acostumbras rápido
a él. Bradley Cooper y Jennifer Lawrence destilan una química increíble y sus
papeles, uno feliz e hiperactivo, la otra melancólica y violenta, se funden en
una dupla que cautiva de principio a fin. Más allá del romance, Silver Linning Playbook nos demuestra, y
sin victimizar a nadie, que a veces las personas patológicas pueden llegar a
estar más cuerdas que el resto de la gente y cómo a veces en la locura puede se
puede conseguir la solución al resto de los problemas.
A favor: El papel de Bradley Cooper marca un antes y después en su carrera,
merecida su nominación. Jennifer Lawrence está más bella que nunca y su
personaje le queda como anillo al dedo. Fue mágica la intervención de Chris
Tucker, de lo mejor de la película. La escena del baile entre Cooper y Lawrence
trascenderá en la historia del cine.
En contra: De seguro pasará por debajo de la mesa en los Oscar por ser la
opción más light (aunque su guion y
puesta en escena sobrepasan a varias candidatas). Desde el principio se intuye un happy ending y momentos edulcorados que, aunque dramáticamente
están justificados, pueden hacerla medio cursi para algunos.
Veredicto: Silver Linning Playbook es de las pocas historias de “chico y chica se conocen” que se
quedan grabadas en el corazón. Tiene la dosis justa entre drama y comedia para
no ser lacrimosa ni tampoco tonta. Sabe escapar de los lugares comunes y
apegarse a las convenciones. Definitivamente, de lo mejor de este año (y del
Oscar): 5/5.
